El día que me llamaron Osito 🐻
Como sabéis, estoy haciendo publicidad para promocionar Mi madre no me quiere.
Suelo recibir comentarios bonitos: felicitaciones por haber dado el paso de publicar, gente que se ve reflejada y comparte sus historias, incluso quienes discrepan y exponen su punto de vista.
Hasta os conté que tuve un hater.
Y, de repente, aparece un personaje preguntando si soy gay o bisexual.
No por el libro. Por mí.
Le respondo con educación.
Me dice que así sería más feliz, que soy «guapo y osito» y que quiere comprar el libro.
Hasta aquí, un personaje de internet bastante estándar.
Luego empieza a dejar su teléfono en comentarios públicos.
Lo oculto. Le escribo por privado.
Y ahí llega el circo:
Que no se maneja muy bien con internet
Que no se fía de los bancos
Que no tiene dinero
Y que quiere pagar contrareembolso por Western Union… pero que necesita mi número de teléfono
En ese momento mi intuición hizo clic. El mismo clic de cuando de niño sabía que venía bronca en casa.
No le di mi número.
Tenía claro que prefería perder una venta, porque el libro no es mi fuente de ingresos principal.
Así que, educadamente, le dije que no iba a cambiar todo mi sistema por una sola persona. Que no pasaba nada si no compraba el libro.
Insistió.
Luego llegó la transformación: pasó de víctima a agresivo. De «te ayudo porque soy un buen cristiano» a «esto es una estafa».
Final rápido: BLOQUEADO. No se invierte más energía aquí.
Reflexión
Hay clientes que salen carísimos, aunque paguen.
Quizás en otro momento habría hecho lo imposible por no perder esa venta, aunque eso fuera en contra de mí.
Hoy, después de todo lo que cuento en el libro, tengo claro que mi paz mental vale más que cualquier pedido.
Prefiero perder dinero antes que no seguir a mi intuición otra vez.
Si Mi madre no me quiere llega a tus manos, que sea por decisión. No por presión.
Y desde luego, no por Western Union. Puedes comprarlo aquí, como ya han hecho cientos de personas.