Un bonito resumen del 2025
Cuando empezó enero de 2025, yo estaba en Filipinas.
Acababa de presentar el libro en diciembre de 2024, me quedé contento y me largué a la otra parte del mundo, como hago siempre que el corazón se me queda un poco grande aquí.
Mi objetivo con el libro era sencillo: vender entre 100 y 150 ejemplares para cubrir la inversión. Lo conseguí en la primera presentación.
Y ahora, un año después, estoy aquí haciendo cuentas y flipando con lo que ha pasado.
Los números (que al final no son solo números)
Libros vendidos: (unos 200 físicos + 43 online, más los que vinieron después de septiembre con la segunda edición)
Gastado en publicidad: 1.900 € (Meta 1.500 € + Google 400 €)
Otros gastos: unos 480 € (envíos 400 € + comisiones de Stripe 77 €)
5 presentaciones: 2 en Benarrabá, 1 en un centro de reinserción, 2 en la cárcel
2 ferias del libro: Almería y Barcelona
Segunda edición lanzada en septiembre
Lo tengo medido, pero al final esto nunca fue por dinero.
El universo me puso a prueba
Mi primera firma de libros fue en la Feria de Almería.
A los cinco minutos de salir, el coche se averió. Bujías muertas. Imposible encontrar un taller abierto en sábado. La grúa. Todo el drama.
Al final alquilé un coche sobre la marcha, llegué con media hora de retraso y vendí… cero libros. Pero conocí a Carmen, una lectora que había comprado el libro mientras yo estaba en Filipinas y vino expresamente a que se lo firmara. Y solo por eso, mereció la pena.
En Barcelona me pasó algo parecido: el tren se retrasó, llegué tarde, el turno que tenia de exposición era cuando todavía estaban montando la feria y vendí un libro.
Dos ferias, dos desastres logísticos
Pero aprendí algo importante: hay batallas que no se ganan con ventas, se ganan con presencia.
Y yo estuve.
Lo que no sale en las cuentas
La primera presentación fue delante de mis hermanos y amigos más cercanos, gente que me conoció en mis peores momentos. La última fue en Benarrabá, contándole a la gente que me había ayudado a arreglar el corazón roto de la portada.
En una de esas presentaciones hubo una señora que no estaba de acuerdo con mis comportamientos, se armó un debate interesante y terminamos abrazándonos.
Gente que no leía desde hacía 10 años se merendó el libro en días.
Hasta un profesor de colegio me dijo que le encantó.
Cuando estaba en Filipinas, había una señora con la que comentaba el libro a través de audios.
Y para poner la guinda, llegaron las presentaciones en la cárcel, a las que me invitaron, donde compartí esta historia con personas que tal vez la necesitaban más que nadie.
Lo que aprendí sobre mí
He aprendido que mi mayor debilidad se está convirtiendo en mi mayor fortaleza.
Y el David de enero de 2025 está flipando.
Al final son más de 500 libros.
Y cada vez cuento con más seguridad que mi libro se llama «Mi madre no me quiere».
Gracias por leer esto
Si llegaste hasta aquí, gracias.
Si el libro te encontró en algún momento de este año, espero que te haya acompañado como a mí me acompañó escribirlo.
Y si todavía no lo has leído, ojalá el 2026 sea el año en el que le des una oportunidad.
Porque al final, esto no va solo de vender libros.
Va de demostrarle al niño que fui que sí merecía haber nacido.